sábado, 22 de noviembre de 2008

23 de Noviembre - Domingo - Sol. de Jesucristo Rey del universo /A

1. Antífona de entrada

Digno es el Cordero que fue inmolado, de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza y el honor. A él la gloria y el imperio por los siglos de los siglos (Ap 5, 12; 1, 6).

2. Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno, que quisiste fundar todas las cosas en tu Hijo muy amado, Rey del universo, haz que toda creatura, liberada de la esclavitud, sirva a tu majestad y te alabe eternamente. Por nuestro Señor Jesucristo.

3. 1a Lectura (Ez 34, 11 - 12. 15 - 17)

Lectura del libro del profeta Ezequiel

Esto dice el Señor Dios: "Yo mismo iré a buscar a mis ovejas y velaré por ellas. Así como un pastor vela por su rebaño cuando las ovejas se encuentran dispersas, así velaré yo por mis ovejas e iré por ellas a todos los lugares por donde se dispersaron un día de niebla y oscuridad. Yo mismo apacentaré a mis ovejas, yo mismo las haré reposar, dice el Señor Dios. Buscaré a la oveja perdida y haré volver a la descarriada; curaré a la herida, robusteceré a la débil, y a la que está gorda y fuerte, la cuidaré. Yo las apacentaré con justicia. En cuanto a ti, rebaño mío, he aquí que yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríos". Palabra de Dios.

A Te alabamos, Señor.

sábado, 15 de noviembre de 2008

16 de Noviembre - Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario /A

1. Antífona de entrada

Yo tengo designios de paz, no de aflicción, dice el Señor: Me invocarán y yo los escucharé y los libraré de su esclavitud donde quiera que se encuentren (Jer 29,11. 12. 14).

2. Oración colecta

Concédenos, Señor, tu ayuda para entregarnos fielmente a tu servicio porque sólo en el cumplimiento de tu voluntad podremos encontrar la felicidad verdadera. Por nuestro Señor Jesucristo.

3. 1a Lectura
(Pro 31, 10-13. 19-20. 30-31)

Lectura del libro de los Proverbios

Dichoso el hombre que encuentra una mujer hacendosa: muy superior a las perlas es su valor.
Su marido confía en ella y, con su ayuda, él se enriquecerá; todos los días de su vida le procurará bienes y no males.
Adquiere lana y lino y los trabaja con sus hábiles manos.
Sabe manejar la rueca y con sus dedos mueve el huso; abre sus manos al pobre y las tiende al desvalido.
Son engañosos los encantos y vana la hermosura; merece alabanza la mujer que teme al Señor.
Es digna de gozar del fruto de sus trabajos y de ser alabada por todos.
Palabra de Dios.

A Te alabamos, Señor.


4. Salmo responsorial

R. Dichoso el que teme al Señor.

L Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos: comerá del fruto de su trabajo, será dichoso, le irá bien /R

L Su mujer como vid fecunda en medio de su casa; sus hijos como renuevos de olivo, alrededor de su mesa/R

L Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor: "Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén, todos los días de tu vida" /R (Sal 127).


5. 2a Lectura
(1Tes 5, 1-6)

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses

Hermanos: Por lo que se refiere al tiempo y a las circunstancias de la venida del Señor, no necesitan que les escribamos nada, puesto que ustedes saben perfectamente que el día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando la gente esté diciendo: "¡Qué paz y qué seguridad tenemos!", de repente vendrá sobre ellos la catástrofe, como de repente le viene a la mujer encinta los dolores del parto, y no podrán escapar.

Pero a ustedes, hermanos ese día no los tomará por sorpresa, como un ladrón, porque ustedes no viven en tinieblas, sino que son hijos de la luz y del día, no de la noche y las tinieblas.

Por tanto, no vivamos dormidos, como los malos; antes bien, mantengámonos despiertos y vivamos sobriamente.

Palabra de Dios.

A. Te alabamos, Señor.


6. Aclamación antes del Evangelio

R Aleluya, aleluya. Permanezcan en mí y yo en ustedes, dice el Señor; el que permanece en mí da fruto abundante. R Aleluya (Jn 15, 4.5).


8. Evangelio
(Mt 25, 14-30)

Lectura del santo Evangelio según san Mateo

A. Gloria a ti, Señor

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: "El Reino de los cielos se parece también a un hombre que iba a salir de viaje a tierras lejanas. Llamó a sus servidores de confianza y les encargó sus bienes. A uno le dio cinco millones; a otro, dos; y a un tercero, uno, según la capacidad de cada uno, y luego se fue.
El que recibió cinco millones fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió un millón, hizo un hoyo en la tierra y allí escondió el dinero de su señor.
Después de mucho tiempo regresó aquel hombre y llamó a cuentas a sus servidores. Se acercó el que había recibido cinco millones y le presentó otros cinco, diciendo: "Señor, cinco millones me dejaste; aquí tienes otros cinco, que con ellos he ganado". Su señor le dijo: "Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor".
Se acercó luego el que había recibido dos millones y le dijo:"Señor, dos millones me dejaste; aquí tienes otros dos, que con ellos he ganado". Su señor le dijo: "Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor, te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor". Finalmente, se acercó el que había recibido un millón y le dijo: "Señor, yo sabía que eres un hombre duro, que quieres cosechar lo que no has plantado y recoger lo que no has sembrado. Por eso tuve miedo y fui a esconder tu millón bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo".
El Señor le respondió: "Siervo malo y perezoso. Sabías que cosecho lo que no he plantado y recojo lo que no he sembrado. ¿Por qué, entonces, no pusiste mi dinero en el banco para que, a mi regreso, lo recibiera yo con intereses? Quítenle el millón y désenlo al que tiene diez. Pues al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que tiene poco, se le quitará aun eso poco que tiene. Y a este hombre inútil, échenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación".
Palabra del Señor.

A. Gloria a ti, Señor Jesús.

9 de Noviembre - Domingo, Dedic. de la Basílica de S. Juan de Letrán

1. Antífona de entrada

Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, de donde estaba al lado de Dios, engalanada como una novia que se adorna para su esposo (Ap 21,2).

2. Oración colecta

Señor, tú que edificas con piedras vivas y escogidas el templo eterno de tu gloria, derrama sobre tu Iglesia los dones del Espíritu Santo, para que tu pueblo fiel llegue un día a transformarse en la Jerusalén celestial. Por nuestro Señor Jesucristo.

3. 1a Lectura
( Ez 47, 1- 2. 8-9. 12)

Lectura del libro del profeta Ezequiel

En aquellos tiempos, un hombre me llevó a la entrada del templo. Por debajo del umbral manaba agua hacia el oriente, pues el templo miraba hacia el oriente, y el agua bajaba por el lado derecho del templo, al sur del altar.

Luego me hizo salir por el pórtico del norte y dar la vuelta hasta el pórtico que miraba hacia el oriente, y el agua corría por el lado derecho. Aquel hombre me dijo: "Estas aguas van hacia la región oriental; bajarán hasta el arabá, entrarán en el mar de aguas saladas y lo sanearán. Todo ser viviente que se mueva por donde pasa el torrente, vivirá; habrá peces en abundancia, porque los lugares a donde lleguen estas aguas quedarán saneados y por dondequiera que el torrente pase, prosperará la vida. En ambas márgenes del torrente crecerán árboles frutales de toda especie, de follaje perenne e inagotables frutos. Darán frutos nuevos cada mes, porque los riegan las aguas que manan del santuario. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas, de medicina". Palabra de Dios.

A Te alabamos, Señor.


4. Salmo responsorial

R. Un río alegra a la ciudad de Dios.

L Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, quien en todo peligro nos socorre. Por eso no tememos, aunque tiemple, y aunque al fondo del mar caigan los montes /R

L Un río alegra a la ciudad de Dios, su morada al Altísimo hace santa. Teniendo a Dios, Jerusalén no teme, porque Dios la protege desde el alba /R

L Con nosotros está Dios, el Señor; es el Dios de Israel nuestra defensa. Vengan a ver las cosas sorprendentes que ha hecho el Señor sobre la tierra /R (Sal 45).


5. 2a Lectura
(1Co 3,9-11.16-17)

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios

Hermanos: Ustedes son la casa que Dios edifica. Yo, por mi parte, correspondiendo al don que Dios me ha concedido, como un buen arquitecto, he puesto los cimientos; pero es otro quien construye sobre ellos, Que cada uno se fije cómo va construyendo. Desde luego el único cimiento válido es Jesucristo y nadie puede poner otro distinto.

¿No saben acaso ustedes que son el templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? Quien destruye el templo de Dios, será destruido por Dios, porque el templo de Dios es santo y ustedes son ese templo. Palabra de Dios.

A. Te alabamos, Señor.


6. Aclamación antes del Evangelio

R Aleluya, aleluya. He elegido y santificado este lugar, dice el Señor, para que siempre habite ahí mi nombre. R Aleluya (2Cro 7,16).